Aprobar sin aprender: el riesgo de delegar la programación a la inteligencia artificial
Un estudiante recibe una tarea de programación, copia las instrucciones en una herramienta de inteligencia artificial y obtiene una solución en segundos. Ejecuta el programa, comprueba que produce el resultado esperado y lo entrega. La actividad está terminada, pero queda una pregunta que una calificación puede dejar sin respuesta: ¿qué aprendió? Esta situación plantea un desafío para la enseñanza de la programación. Una entrega puede contener código correcto, ordenado y acompañado de explicaciones, sin que quien lo presenta comprenda cómo funciona. Cuando la evaluación se concentra únicamente en el producto final, resulta difícil distinguir entre quien desarrolló una solución y quien consiguió que una herramienta la generara. La preocupación va más allá de la honestidad académica. Si un estudiante acredita materias sin adquirir las competencias que estas deberían desarrollar, puede avanzar hacia el mercado profesional con una preparación insuficiente. El problema que parecía resolvers...